Orientar para crecer: acompañamiento en cada etapa

La profesora Alba Santacruz, orientadora del colegio explica que desde la educación inicial, la orientación busca que cada niño se sienta valorado, escuchado y acompañado. Para ello, el colegio busca fortalecer las dimensiones de la persona, brindarle las herramientas y el apoyo que necesita para desarrollarse de manera integral.

Durante los primeros años en el Nivel Inicial, el acompañamiento personalizado cumple un papel fundamental. Conocer a cada niña y niño permite no solamente responder ante una dificultad, sino también anticiparse, prevenir y potenciar sus capacidades.

Cuando el niño se siente conocido y querido, explica Alba, está en mejores condiciones para aprender y relacionarse con los demás. Este acompañamiento favorece el desarrollo de la autoestima, la autonomía, la capacidad de expresar emociones y la construcción de vínculos positivos. Al mismo tiempo, permite identificar tempranamente las necesidades de aprendizaje y acompañar cada proceso académico de acuerdo con las características particulares de cada alumno.

En esta primera etapa el vínculo con las familias resulta esencial. La orientación se construye a partir de una verdadera alianza entre colegio y familia, ya que ésta constituye un pilar fundamental como primeros educadores de sus hijos.

El colegio colabora con los padres prestando un servicio de calidad: “buscamos mantener un diálogo constante con las familias, compartir avances, inquietudes y estrategias”, señala la profesora.

El objetivo es que, al finalizar esta primera etapa, la niña o el niño pueda sentirse capaz, querido y seguro de sí mismo, desarrollando progresivamente autonomía, buenos hábitos y una actitud positiva frente al aprendizaje.

“Se busca, en definitiva, que pueda continuar su recorrido escolar con confianza, sabiendo que es capaz de enfrentar nuevos desafíos y aprender de ellos”, reflexiona la docente.

Aquí, la orientación forma parte de la vida cotidiana y no solamente cuando surge una dificultad. Se trata de estar presentes, conocer a cada alumna, acompañar sus decisiones, fortalecer sus virtudes y ayudarla a descubrir y desarrollar todo su potencial.

En este proceso, las tutorías constituyen un espacio privilegiado de encuentro personal con cada una, con el objetivo de hacer de cada alumna una persona feliz, libre y responsable.

Son momentos de encuentro personal que favorecen el desarrollo integral de cada alumna, escuchar sus inquietudes, que cada una se conozca, abrirles horizontes a partir de las vivencias del día a día en el colegio; acompañar sus objetivos y ayudarla a crecer en los aspectos académicos, personales y sociales. “A través de este acompañamiento, se busca que cada una adquiera progresivamente mayor autonomía y responsabilidad sobre su propio crecimiento”, comenta la profe Alba.

Así, la orientación va adquiriendo nuevas formas a medida que las alumnas avanzan en su trayectoria escolar: con confianza y autonomía, capacidad de tomar decisiones, y asumir responsabilidades, participando activamente de su propio proceso de crecimiento.

Un camino que se construye junto a las familias

En todo este recorrido, la familia continúa siendo una parte fundamental del proceso educativo.

La comunicación entre todos permite construir una visión integral de cada alumna y acompañarla de manera coherente durante las diferentes etapas de su desarrollo.

Para las familias, significa saber que este acompañamiento a  sus hijas no se limita a lo académico, sino como personas únicas, con una historia, capacidades, necesidades y talentos propios.

“Es una manera de caminar juntos, buscando siempre el bien y el crecimiento integral de cada alumna”, resume la profesora.

Desde los primeros años en el Nivel Inicial hasta las etapas posteriores en Las Colinas, la orientación acompaña un mismo propósito: conocer a cada alumna, reconocer su singularidad y ayudarla a crecer con seguridad, autonomía y confianza.

Porque orientar no significa solamente intervenir cuando surge una dificultad. Significa estar presente, escuchar, conocer, acompañar y ofrecer las herramientas necesarias para que cada niño y cada alumna puedan descubrir sus capacidades, enfrentar nuevos desafíos y avanzar en su propio camino.

Un acompañamiento que comienza desde los primeros años y que evoluciona junto con él, a medida que cada alumna crece.